tributo al exilio

me persigue el silencio. donde
antes habitaba la necesidad
de desquitarme, ahora
sólo existe una pequeña
ausencia. un mal presentimiento,
una tarde entera lloviendo
llenan los huecos
de la nueva soledad:
la tuya, que es tu medalla.
yo me quedo con el premio
de no acordarme de todo.

miedo a no esperarte

te espero en casa, te espero en el bar,
te espero sin saber cuándo ni cómo.
te espero cuando pienso que te vas.
te espero en el coche fumando un porro.

te espero en compañía, en soledad,
noche y día, como quien está loco.
te espero, pero sin desesperar.
te espero, a mi juicio, más bien poco.

y no es porque no te quiera encontrar,
y no es que se me ocurra perderte
ni porque peque de sinceridad.

es por el miedo a no reconocerme,
a no reconocerte, al huracán,
a no pensarte y que baje esta fiebre.