mientras te miro

ahora mismo está
durmiendo
la siesta.
en la casa huele
a café recién
molido
y a cansancio.
ha sido una mañana
dura, excesiva,
pero hemos conseguido
estar juntos
a la hora – tardía –
de comer.
antes me preguntó
si estoy bien, y le respondí
que sí,
que no tengo (cómo
iba a tenerlo) nada
de qué preocuparme.
luego,
o al día siguiente, nos
las veremos con lo extraño
del verano,
aunque sea costumbre,
y proseguiremos
con la búsqueda
de lo que ha de llegar.

Foto: Laura Torres