arte poética

es un hecho que me autodestruyo a una gran velocidad
-también es veloz y cegador el rayo en la noche
y pronto se le olvida-,
me siento intrigado por el mecanismo
del dolor, pero no me sucede
como a los demás,
sólo porque intento traducirlo
a un idioma tan concreto
como ambiguo;
muchas veces, como a los demás,
me atrapa un sueño en el que vivo
como no quiero existir, buscando
a un semejante en este
estrecho laberinto,

pero sé que, afortunadamente,
puedo volver a atarme
cuando quiera a las cadenas
de mis manos; el día
que me sienta libre de ti
que me quiten el recuerdo.

elogio de la velocidad

mi abuela se sube al coche
y emprende su enésima
mudanza. mira por la ventana
con el arrojo de quien
pide una carta
pudiendo plantarse:
dentro de un rato, ya
veremos. piensa
que hace treinta años ya se lo imaginaba
y los días siguen teniendo
ese color de enero,
las calles de tierra y toda la tierra
en las manos. cuida
con la vista cada detalle
de la carretera, como si fueran
miembros de su familia,
porque sabe que a cada pequeño recuerdo
hay que tratarlo con mucho cariño
y darle su espacio. un día,
de repente,
puede que la vida esté compuesta
solamente por ellos.

*de mi primer poemario, “que empiece la tarde”.