el olvido y nosotros

cambiaría los momentos, los lugares,
las personas, las palabras;
le daría la vuelta a la vida sólo para
conocernos en otras circunstancias,
con los nombres y las actitudes
que tú escogieras…
o dejaría que todo siguiera
con su formal permanencia y me cambiaría a mí,
por alguien que te buscara eternamente
en la sala de tus espejos.

será mi condición de eremita fracasado
la que me empuja a la distancia
o una mirada del destino que otra vez me absuelve;
aun así te recuerdo (con la misma facilidad
que tú tenías para ocultarme tus sentimientos
y hacer que me pareciera extraordinario)
haciendo pedacitos el paquete de tabaco,
hablando y bebiendo tanto para fingir
tan absurdamente.

sin haber cumplido los veinticinco
pensar en ti me hace sentir muy viejo,
cansado y débil, ebrio de pereza,
con los ojos exhaustos de repasar
los momentos, los lugares,
las personas, las palabras,
tratando de encontrar ese punto exacto
en el que empecé a perderte.

arte poética

me autodestruyo a una gran velocidad
-también es veloz y cegador el rayo en la noche
y pronto se le olvida-,
me siento atraído por el sufrimiento
y el dolor, pero no
como todos los demás mortales,
sólo porque intento traducirlos
a un idioma tan concreto
como ambiguo;
muchas veces, como los demás,
sueño que estoy viviendo
como no quiero vivir, buscando
a un semejante en este
estrecho laberinto

pero sé que, afortunadamente,
puedo volver a atarme
cuando quiera a las cadenas
de mis manos; el día
que me sienta libre de ti
que me quiten el recuerdo.

Foto: Laura Torres