elogio de la velocidad

mi abuela se sube al coche
y emprende su enésima
mudanza. mira por la ventana
con el arrojo de quien
pide una carta
pudiendo plantarse:
dentro de un rato, ya
veremos. piensa
que hace treinta años ya se lo imaginaba
y los días siguen teniendo
ese color de enero,
las calles de tierra y toda la tierra
en las manos. cuida
con la vista cada detalle
de la carretera, como si fueran
miembros de su familia,
porque sabe que a cada pequeño recuerdo
hay que tratarlo con mucho cariño
y darle su espacio. un día,
de repente,
puede que la vida esté compuesta
solamente por ellos.

*de mi primer poemario, “que empiece la tarde”.

presentación en “Un cuaderno en blanco”, de Antonio J. Ramírez Pedrosa

el gran Antonio J. Ramírez Pedrosa (Twitter: @ajrp90) me dedica una entrada a modo de presentación en un apartado de su blog, con el mismo amor y cariño que le pone a todo. si entráis, no olvidéis leerle.

gracias, Antonio, por pertenecer a esa especie de personas en extinción que brilla y hace brillar a los demás.