vigilia

nada mejor que un programa
nocturno de intrascendente actualidad
deportiva para conciliar el sueño,
cuando las piernas
han cedido ya a la presión
de un cansancio pretérito y las dudas
están puestas entonces
sobre el whisky
con hielo o la valeriana.
las voces que nada tienen
que decir a menudo resultan
las más sanadoras.
pero no es cuestión de oído, sino
de olvido; tanto
que hasta lo llamo, le busco ahora, le cuento
cosas, como antes hacía
con un dios –y ambos
se portan de manera
idéntica–, y le pido que siempre
haya un ruido que nos estorbe.

poema inédito en Prensa Social

hoy, en Prensa Social, periódico dirigido por Ana de Luis Otero, podéis leer un poema inédito de mi autoría.

en portada también os encontraréis con la magnífica reseña que escribió la misma Ana sobre Que empiece la tarde, mi primer poemario, publicado por Valparaíso Ediciones.

imagen extraída de la web: prensasocial.es

en automático

como si vivir fuese una carrera
hacia un lado o hasta
un punto, como si hubiese
que decidirlo en un segundo
todo y, al momento, olvidarlo,
discutirlo, intercambiarlo
por sí mismo otra vez
y hacer más real su encanto
y así empezar a tener motivos
para esconderlo; callar, al fin
y al cabo, para ganarse el trofeo
amargo de sentirse vivo.

reseña de ‘Que empiece la tarde’, por Melanie Flores Bernholz

os comparto la excelente reseña que ha escrito Melanie Flores Bernholz acerca de Que empiece la tarde.

gracias por todo, Melanie, y espero que hayas disfrutado mucho la lectura.

foto: Melanie Flores Bernholz

teoría del desencanto

“Porque son tan punzantes
otras vidas posibles”.

María Martínez Bautista

me pregunto si el desencanto es mi nueva
forma de ver la vida:
si siempre lo ha sido, si llegó
para quedarse esa manera
de llover en cualquier lado
o me la impuso un ejemplo
injusto, desarraigado
de un lugar que ya conozco
y quiero olvidar, casi
tan lejos de un principio
que ya no existe. quizás
la tristeza sea instrumento
para medir mi suerte,
si es que tiene alguna
utilidad estar triste o serio
o desconsolado, si el pasado
de estos sentimientos
fue algo feliz, si el futuro será
más lento al menos.

astenia

vamos al revés:
mientras el mundo trata
de sobrevivir aprendiendo a aferrarse
a cada momento, aquí,
desde el cansancio de invertir en lo efímero,
sólo queremos las alas imperfectas del mañana.

nunca un espacio tan reducido
se había parecido tanto a una ciudad,
ya que la ciudad asume pronto el reflejo
de quien la distorsiona, pero también del farol
que generosamente la ilumina,
y acepta que dentro de ella
nazcan, como buenas malas hierbas,
pequeñas soledades satélite que, aun contradiciéndola,
la imiten con otro brillo,
con un ansia distinta.

no le tengo miedo a los cimientos
del aire, hemos sostenido nuestras vidas
con la precipitación de una ambulancia;

lejos,
lo suficiente para que el dolor no alcance
-pero dentro de este idilio de luz
en el que perderse viviendo-,
la posibilidad de una nueva tarde
abre la breve ruta de la reconciliación

queda nada para ser ese cuervo insolente posándose en la antena más alta del barrio.