desde la oficina

seguramente, ahora
te estés levantando
de la cama.
me alegro tanto por ti
los días que no madrugas.
que no tengas que ir
a doblar ropa
o a probar zapatos;
que puedas pasear con las perras
sin prisa,
sentir que hoy no
se te irá la vida y cocinar
con el fuego al mínimo mientras
fumas y canturreas
tu banda sonora favorita.
seguramente, otro día
me tocará a mí esperarte,
mientras escribo cuánto te extraño
y lo mal que se me da
olvidarme de tu ausencia.
seguramente, y como dios
últimamente siempre quiere,
el momento de los dos
pronto llegue.
por ahora, desde la oficina,
no tengo nada más que decirte
salvo que me esperes.