el poema del marco

llueve otra vez;
y, como no acostumbra a hacerlo en Barcelona,
se podría decir que ya olvidé
la lluvia.
aunque la última vez que llovió
también me pilló contigo:
muy temprano, en la carretera
de Vallvidrera,
con la noche que ya pesaba
en nuestras espaldas
y, delante,
el día más gris,
que nada tenía que envidiarle
a cualesquiera de los otros
que habíamos vivido,
y que nos quedaban
por vivir.

Foto: Laura Torres

nerviosa gracia

hoy te vi inmortal cuando despertabas,
rayada de luz, de sombra, de vida,
de sueño y umbral tan desatendida
que quise quitarle al día su causa.

hoy te vi soñar cuando te acostabas,
cuando al fin a la noche te rendías
y tu exacta y nocturna anatomía
esbozaba el camino a la alborada.

mañana te veré otra vez, prestada
a ser tan intensa, y tan decidida
a ser mejor, aunque te falten ganas,

que olvidaremos las horas perdidas,
reivindicando esa nerviosa gracia
que me sigue, que me da, que me guía.