eterna deriva de un beso

si te necesito no lo sé.
pero hay una fuerza insólita,
oculta en su forma de secreta
amenaza, que no ha parado
de crecer dentro de mí
hasta convencerme.
me aguarda siempre,
entre los últimos
pensamientos antes
de dormirme, la imagen
distorsionada de nuestros
momentos juntos -pendientes
de un reloj, de un pitido-,
diminuta como el cadáver
de un insecto, llevado al suicidio
en la noche de autos.
y como sé que no me sirve
hacer recuento, que no
voy a encontrar un solo
motivo que excuse esta nada,
me juro a mí mismo
que estoy en lo cierto:
el más largo tiempo
me ampara. no existes.
seguro que también lo prefieres.

una alimentación equilibrada

te fuiste, como los pájaros,
(porque descubriste sus alas)
pero no a por un poco de alimento,
y el coraje
y el instinto
no te alcanzaron para recordar
el camino de vuelta
y nuestra historia te la quedaste
tú y caducó
en tus manos.

nosotros seguimos esperando en la mesa
con los platos vacíos,
de sábado a sábado,
sólo saciados de silencio,
hasta que nos desmayamos.

y al abrir los ojos
ya no recordábamos
dónde estaba
la salida.