antología de poesía ‘La flor en que amaneces #5’, de Ediciones Azalea

tengo el honor de participar con un par de poemas en la antología digital de poesía La flor en que amaneces (número 5), de Ediciones Azalea, dirigida por Luis Ignacio Cárdenas, acompañado de otras maravillosas voces hispanoamericanas.

ya podéis disfrutarla gratuitamente!

vigilia

nada mejor que un programa
nocturno de intrascendente actualidad
deportiva para conciliar el sueño,
cuando las piernas
han cedido ya a la presión
de un cansancio pretérito y las dudas
están puestas entonces
sobre el whisky
con hielo o la valeriana.
las voces que nada tienen
que decir a menudo resultan
las más sanadoras.
pero no es cuestión de oído, sino
de olvido; tanto
que hasta lo llamo, le busco ahora, le cuento
cosas, como antes hacía
con un dios –y ambos
se portan de manera
idéntica–, y le pido que siempre
haya un ruido que nos estorbe.

entrevista en el foro Generación Tinta y Teclado

el sábado 23 de octubre estuve por el foro de Generación Tinta y Teclado, administrado por Jimena González y María Snoussi, hablando sobre Que empiece la tarde, mi accidental proceso poético y mis gustos literarios (también conté alguna que otra anécdota). agradezco mucho la invitación, haberos descubierto y el cariño con el que me tratasteis.

y os invito a que os dejéis caer por allí y conozcáis el trabajo y la dedicación de estas jóvenes escritoras.

poema inédito en Prensa Social

hoy, en Prensa Social, periódico dirigido por Ana de Luis Otero, podéis leer un poema inédito de mi autoría.

en portada también os encontraréis con la magnífica reseña que escribió la misma Ana sobre Que empiece la tarde, mi primer poemario, publicado por Valparaíso Ediciones.

imagen extraída de la web: prensasocial.es

en automático

como si vivir fuese una carrera
hacia un lado o hasta
un punto, como si hubiese
que decidirlo en un segundo
todo y, al momento, olvidarlo,
discutirlo, intercambiarlo
por sí mismo otra vez
y hacer más real su encanto
y así empezar a tener motivos
para esconderlo; callar, al fin
y al cabo, para ganarse el trofeo
amargo de sentirse vivo.

después de la próxima vez

“No saben que solo quiero volver a casa”.
Cristina Angélica

y otro domingo despidiéndome
de la familia: otro domingo
que sigo sin acostumbrarme a ello. ojalá
hubiese un botón para fijar
los momentos, o para que pasen
pronto esas semanas que luego parece
que se me quedan vacías, o para retener
cualquier sospecha de felicidad
a mi alrededor. aunque me diga
a mí mismo que el lujo radica
en contarlo, aunque me hablen
de lo bueno de reconocer
la felicidad y saber relatarla, sólo
quiero el remedio tan egoísta
de sumergirme en su poso
y allí poder ahogarme.