a ti

te he buscado
por toda la facultad de geografía
a ciegas,
como si de una terminal se tratara
o de un andén,
siguiendo
el caudal de tu ausencia.

te he pensado
durante tantos días, al levantarme
sobre todo,
como si tu olvido un final marcara
o un inicio,
como si volver mañana
no resultase tan estúpido,
haciendo
del ayer un todavía.

Foto: Míriam Méndez

mañana de sábado

quitaste la foto
del marco,
de la misma manera
que acabas
con las caras tristes,
y pusiste un poema
mío – recién escrito –
en su lugar.
luego desayunamos,
pusimos una barrita
de incienso
de ésas que nunca
se agotan
y, que yo recuerde,
desde entonces nunca
he dejado – ni pienso
dejar – de escribirte.

nerviosa gracia

hoy te vi inmortal cuando despertabas,
rayada de luz, de sombra, de vida,
de sueño y umbral tan desatendida
que quise quitarle al día su causa.

hoy te vi soñar cuando te acostabas,
cuando al fin a la noche te rendías
y tu exacta y nocturna anatomía
esbozaba el camino a la alborada.

mañana te veré otra vez, prestada
a ser tan intensa, y tan decidida
a ser mejor, aunque te falten ganas,

que olvidaremos las horas perdidas,
reivindicando esa nerviosa gracia
que me sigue, que me da, que me guía.