círculo de tiza en el suelo

esta mañana
pasé con el coche
junto al cercado que convertimos
en parque, minutos
antes de aquel concierto.
tiempo después,
algo equivocados,
seguimos fumando lo mismo.
el semáforo estaba en rojo
como por primera vez
y he decidido
sacar una foto
y por primera vez he vuelto
a la oficina
sonriendo, y al salir
me has llamado.

nunca fue tiempo para artistas

nada como sacar la cabeza
por la ventana, recién
levantado, para reencontrarse
con el mundo y sus calles.

abajo, café en vaso
de plástico en mano,
mañana larga en las sienes,
alguien departe sobre alguien:

-en vez de artista
tendría que haber sido mujer,
señora, madre.
en vez de escenarios,
revistas, penas…:
¡hijos y hombres!-.

vuelvo a mi caso,
a hacerme el desayuno,
pensando que quizá
nunca fue buen tiempo para nadie.

a ti

te he buscado
por toda la facultad de geografía
a ciegas,
como si de una terminal se tratara
o de un andén,
siguiendo
el caudal de tu ausencia.

te he pensado
durante tantos días, al levantarme
sobre todo,
como si tu olvido un final marcara
o un inicio,
como si volver mañana
no resultase tan estúpido,
haciendo
del ayer un todavía.

Foto: Míriam Méndez

nerviosa gracia

hoy te vi inmortal cuando despertabas,
rayada de luz, de sombra, de vida,
de sueño y umbral tan desatendida
que quise quitarle al día su causa.

hoy te vi soñar cuando te acostabas,
cuando al fin a la noche te rendías
y tu exacta y nocturna anatomía
esbozaba el camino a la alborada.

mañana te veré otra vez, prestada
a ser tan intensa, y tan decidida
a ser mejor, aunque te falten ganas,

que olvidaremos las horas perdidas,
reivindicando esa nerviosa gracia
que me sigue, que me da, que me guía.