nerviosa gracia

hoy te vi inmortal cuando despertabas,
rayada de luz, de sombra, de vida,
de sueño y umbral tan desatendida
que quise quitarle al día su causa.

hoy te vi soñar cuando te acostabas,
cuando al fin a la noche te rendías
y tu exacta y nocturna anatomía
esbozaba el camino a la alborada.

mañana te veré otra vez, prestada
a ser tan intensa, y tan decidida
a ser mejor, aunque te falten ganas,

que olvidaremos las horas perdidas,
reivindicando esa nerviosa gracia
que me sigue, que me da, que me guía.

insaciables

bebemos café
a todas horas.
no importa
el momento
del día.
a veces apuramos
la última cafetera
a éso de las ocho,
quizá un poco
más, para luego
alargar la cinta
hasta altas horas,
siempre a remolque
de nosotros
mismos;
incapaces de dar
por terminado
el último instante…
seguros de que,
además, vamos
por el buen camino.