después de la próxima vez

“No saben que solo quiero volver a casa”.
Cristina Angélica

y otro domingo despidiéndome
de la familia: otro domingo
que sigo sin acostumbrarme a ello. ojalá
hubiese un botón para fijar
los momentos, o para que pasen
pronto esas semanas que luego parece
que se me quedan vacías, o para retener
cualquier sospecha de felicidad
a mi alrededor. aunque me diga
a mí mismo que el lujo radica
en contarlo, aunque me hablen
de lo bueno de reconocer
la felicidad y saber relatarla, sólo
quiero el remedio tan egoísta
de sumergirme en su poso
y allí poder ahogarme.

elogio de la velocidad

mi abuela se sube al coche
y emprende su enésima
mudanza. mira por la ventana
con el arrojo de quien
pide una carta
pudiendo plantarse:
dentro de un rato, ya
veremos. piensa
que hace treinta años ya se lo imaginaba
y los días siguen teniendo
ese color de enero,
las calles de tierra y toda la tierra
en las manos. cuida
con la vista cada detalle
de la carretera, como si fueran
miembros de su familia,
porque sabe que a cada pequeño recuerdo
hay que tratarlo con mucho cariño
y darle su espacio. un día,
de repente,
puede que la vida esté compuesta
solamente por ellos.

*de mi primer poemario, “que empiece la tarde”.