tu triunfo

pienso en tu pasado
como si fuera otra vida,
una vida muy diferente a la que tenías
pensada para luego,
envuelto en facturas
que no se pueden inflar
porque se pagan en proporción
a lo que te gastaste;
rodeado de amigos
que pronto se toparán
con la evidencia,
amigos sin vidas pasadas
no tan prestados al indulto,
sin miedo a vender su escaso
patrimonio al próximo cambio
de moneda. tu familia entera
cabrá en una foto, o mejor:
como siempre buscaste,
tu hijo será un perfecto
modelo de muestra
para marcos. y todo esto te lo contaré yo,
puesto que a nadie más le ha importado
últimamente, mucho más adelante,
cuando ya no puedas oírme
y ya no me duela. porque,
para cuando te des cuenta,
estarás muerto de éxito.