Barcelona

a estas horas ya me va
faltando poco
para verte. habré recorrido
media ciudad buscando
un bar desde donde
escribirte, y habré
encontrado el mismo
de siempre. para ser
sincero, haciendo
recuento, no hay terraza
que bordee desde
la que no te haya escrito,
loco por poner el reloj
a andar, sumergido
en el denso caudal
de tu recuerdo.
nos vimos esta mañana,
pero sabes, porque
no hago más que repetírtelo,
que eso todavía
es más que demasiado, y como
aquél que se aleja
para buscar entre el olvido
aquello que un día
echó de menos,
yo me pierdo
todas las vísperas
en idéntico pensamiento,
pero luego
sucede que te miro.

poeta se nace

qué será de mí cuando ya no trabaje
y tenga por delante el milagro
de las horas libres.
espero estar a la altura,
que me persigan las mismas
ganas de moldear el momento
hasta el límite del equilibrio
-y lo sepa ver entonces-.
ensalzar todo aquello
que hago por instinto
y que ahora hago, como
si me escondiese, por necesidad:
pensar en lo que escribo,
dejar cualquier cosa a medias
por ponerme a ello,
rodearme del amor en el rincón
más último, leer
en el sofá, contigo.
y que empiece la tarde.