comparte mi rencor

todavía hoy busco un idioma para entender
la extensión de esta ruina. aunque
cuestione el discurso de los que saben,
no siempre la lucha es señal
de resistencia. si ya el impulso
es tan estéril, si ya he ampliado con mi llanto
el cauce hacia un incesante alivio,
para qué empezar, para qué poner
los pies en otro barrio,
en otra época
en la que hay alguien
que otra vez acude.

discurso de investidura

esconde los vídeos, la contraseña,
las sábanas limpias. deshazte
de todo lo que no te haga feliz,
y haz que los demás acaben
odiando aquéllo que te gusta.
oculta la calvicie; los mensajes
de adiós, de basta, de no me llames,
de espero que pasemos unas buenas
vacaciones; sáltate el convenio,
las formas no, pero haz lo que sea
para no escuchar a nadie. dale
a tus conocidos lo que no le das
a tus familiares. no pagues tus deudas
pero sí la cuenta que mereces. piensa
que te diviertes, que te persiguen,
que te esperan, que alguien está
dispuesto a hurgar en tus cajones;
ven a buscarme tarde, por favor,
o mejor hoy ya no vengas, que yo
me he entretenido suponiéndome
otra idea, otra pista para entenderlo,
otra palabra que acabe con la guerra,
otra más de las cuatrocientas mil
excusas que has inventado, con todo
tu amor, para evitar quererme.