números para el sorteo

otro artículo que va directo
al hormiguero de mis marcadores,
otro like a un tuit
para que no se me olvide
que merecía la pena leerlo. no he logrado
empezar la novela, el plato de tenedor
de aquel famoso vídeo, esa frase
que tanto me quema en algún
lugar de la boca
tras un largo paseo por mi esófago. la tarde
avanzará y no te llamaré,
como ayer,
como siempre,
y el rato que me quede
dentro de una hora inútil quizá me alcance
para volver a soportarlo, hecho
un ovillo en un lado del sofá,
cuando la programación
y la tensión muscular sean ya el residuo
de otra semana sin días.
y, aunque me despierte
esperándolo, mañana tampoco
llegará, no vendrá a tiempo ese momento
justo en el que todo encaje,
pero tendré el presentimiento punzante
de que será un poco
más fácil
llevarlo mejor que hoy.

esto ya lo he soñado

he soñado que mis dientes
se caían. sin preverlo,
me encontraba
masticándolos con las encías,
las manos
me tapaban la boca.
salía a la calle, a correr
detrás de los coches,
pero pronto me alejaba del bullicio
a comprobar cuántas piezas
me quedaban aún sujetas. amanecía.
ni una mueca
de fastidio ante el horror
que me alcanzaba
y, sin embargo,
incapaz
de no creerme esta mentira.

mis ojos,
el resto del día,
buscando qué callar.
he comido tarde.