la intención de la espina

cuando veo lo malo en los demás
lo achaco a ti, tanto en los ojos
como en las manos. encuentro así un rápido
desahogo, la disculpa que me faltaba,
y entonces me viene nítida la palabra
de un juez de juguete que hace las veces
de doctor las veinticuatro horas del día
para mi habitual consuelo. dejaste
alrededor de mí mucho más
de lo que hubieras deseado,
porque ocurre que sin mover un dedo
se atasca lo peor de una buena respuesta
en el espacio más amplio
y sale a relucir la colección
de intentos. como cuando digo que voy
a escribir, y una secreta organización mundial
contra el deseo creada para la ocasión
se encarga de acabar con todas
mis esperanzas, la vida en la que no estás
tiene la justa amargura de la ausencia
necesaria y el privilegio cruel
de un lugar en el olvido.

a ti

te he buscado
por toda la facultad de geografía
a ciegas,
como si de una terminal se tratara
o de un andén,
siguiendo
el caudal de tu ausencia.

te he pensado
durante tantos días, al levantarme
sobre todo,
como si tu olvido un final marcara
o un inicio,
como si volver mañana
no resultase tan estúpido,
haciendo
del ayer un todavía.

Foto: Míriam Méndez

primer día

como un niño, impaciente
y expectante por el tiempo
que le queda (pero
buen conocedor
de todo lo que ya ha vivido),
así es como me siento
yo cuando te estoy mirando.

y hoy pensaba preocuparme más
(porque éste es mi único sino),
pero he decidido guardarme
para cuando se me necesite
en las trincheras,

preparado para enfrentarme
a la más feroz de las batallas:

tu ausencia.