a salvo

que no nos castigue el tiempo
como no queramos,
que al abrir la puerta nuevamente
venga el fresco y cotizado
aliento de los pájaros.
si hay que conocer la verdad
antes de que duela
nos convertiremos, a la fuerza,
en sabios, y con los años
nos desacostumbraremos
a la paciencia,
a la prisa, a la fiesta
de las tardes de hojas cayendo.

hay una ciudad ahí abajo
deshaciéndose en deseos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s